martes, julio 07, 2009
La campaña del desierto
con mucho dulce de leche.
Eran madrugadas dónde nada importaba y todos éramos compositores de desgracias agradables, minúsculas, como el primer perro del día que sacaban a pasear. Bien feo, muy feo.
Nicaragua y sus mil formas. Veinte tribus disintas en una misma plaza, y nosotros... los pendejos del arenero, que volvíamos a nuestras casas con las panzas anchas después de desayunos colectivos digeridos con cerveza. (Alguna vieja melodía de pankroc)
La vírgen nos miraba. ¿La vírgen nos miraba?
El cielo ya naranja, era hora de irse a casa a revivir otra resaca y a compartir los primeros sonidos de los pájaros con nuestros esperados silencios, luego de toda una noche de gritos en vano.
Ahora las rejas no me dejan correr, y los desayunos son adentro y con mantel.
domingo, abril 12, 2009
miércoles, marzo 11, 2009
Ver la destrucción de lo que se destruye.
Ver vivo a lo que hace vivir.
Es tan sincero y termina siendo tan íntimo. Es el final más nacimiento de todos. El descubrimiento de algo ya visto infinitas veces.
Ver algo de esta inmensidad determina y termina un pensamiento ya construido, pero es una sensación que se reproduce en cualquier visión y objeto alterables.
Se inflama todo lo antes estático, y explota hasta las célula más quieta.
Gritos de abrir.
Silencios de cerrar.
Las puertas.
miércoles, marzo 04, 2009
Telurias
Hubo una bailarina en particular que me impactó, Soraya era su nombre. Llevaba una cara muy triste, pero no fue eso lo que llamó mi atención… a Soraya no se le caía ninguna tela Transpiraba y se movía descontroladamente, pero aún así las telas se sujetaban fuertemente en ella.
Al ver esto que sucedía, mi deducción fue simple y quizás infantil: Soraya está triste, porque nunca se pudo desvestir.
lunes, diciembre 08, 2008
Magia en la huerta
Fuimos envenenados, y estamos agradecidos por ello. Si me preguntàs qué somos, te podría responder de mil formas distintas, pero siempre hay que recordar los orígenes de uno: Rabanitos.
Los de afuera nos llaman, despectivamente, los engualichados. No nos molesta, ya que no renegamos nuestra peculiar diferencia.
Somos mágicos.
Sentir, sienten todos, pero sentir como planta y animal al unísono, es único. Nos sentimos las especies más libres de toda la huerta. Claro, usted seguramente estará pensando: “Qué tontos, son diferentes, podrían ir a cualquier lado, y sin embargo se quedan ahí hasta que se los morfen”. Ja ja, nada de eso señor, somos gordos y nos gustan los placeres, somos nómades de huertas, y en otro lugar quedaríamos muy desprotegidos.
Vale aclarar que no somos todos rabanitos, existen también remolachas mágicas, pepinos mágicos, entre otros. Estamos educando a una papa mágica, pero está jodido, por los movimientos, es pesadita.
Lo que te coy a contar ahora, no tendría que decírtelo, pero la historia tiene que seguir de boca en boca. El día que descubrimos que podíamos volar, además de movernos, nos pusimos un nombre: LOS SUPERHORTOS. Sí, sí, vegetales con suerte, mucha suerte.
viernes, noviembre 28, 2008
Vital
Ya sabés, con espadas no se juega, pero si se lucha. Imaginate una persona que tiene todas las armas del mundo, pero no las puede utilizar, sería fantásticos para todos, menos para esa persona. Tendría un poder enorme en sus manos, y el mundo alrededor viviría en paz. Pero si alguna vez, por uno de esos infortunios de la vida, quiere usar una de esas armas, por lo menos contra ella misma, tampoco puede.
Más fácil, lamento y festejo decirte esto, pero… sos inmortal.
miércoles, noviembre 19, 2008
Hallazgo
eso significaría que
olvide mis zapatos o zapatillas,
en algún lugar antes de llegar a la vía,
o que pensé
que todavía quedaba algo de agua en la estación
del diluvio anterior
para poder mojarme los pies.


