domingo, abril 13, 2008

La vejiga caprichosa

Resulta que Félix tiene una vejiga caprichosa, no siempre igual, es decir, no es caso necesario para un urólogo, pero igual llama la atención. Cuando Félix se emociona, se excita por un hecho que va a pasar, y no me refiero a algo sexual, le dan ganas de ir al baño continuamente. De ahí proviene el término de la vejiga caprichosa, que no es lo mismo que una vejiga dentro de una choza en la hermosa ciudad de Capri (perdón, crecí escuchando estos jueguitos de Pipo Pescador).

Debe ser tan divertido llevar consigo una vejiga caprichosa, que pide conocer nuevos lugares, nuevos sanitarios, nuevos árboles, y nuevos todos los lugares donde la vejiga pueda llorar, porque al ser caprichosa permite eso. Una maravilla, que le sucede a muchos ancianos, pero en este caso es magia, el cuerpo se desahoga antes de un hecho importante.

El cuerpo pide, y no llora, no ríe, desecha.

Afortunado el querido Félix en poseer su vejiga caprichosa, no se puede comprar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

se puede vender?

baratito
baratito